Imagine una luminaria que parece una gota de lluvia congelada, llena de un cálido resplandor. O una lámpara de araña que semeja una nube de frágiles burbujas de vidrio flotando sobre una mesa de comedor. Este es el mundo de Bocci, una marca canadiense cuyas creaciones difuminan la frontera entre la iluminación y el arte.
La historia de Bocci comenzó en 2005 en un tranquilo rincón de la Columbia Británica, donde el diseñador Omer Arbel y el soplador de vidrio Randy Bishop unieron sus fuerzas. Su primera obra fue la legendaria lámpara 14, fabricada en fino vidrio de borosilicato, en cuyo interior una llama de vela parece flotar. Esta luminaria sencilla y poética conquistó de inmediato el corazón de los amantes del diseño.
Desde entonces, Bocci ha crecido hasta convertirse en un equipo de talentosos diseñadores, ingenieros y sopladores de vidrio unidos por la pasión por la experimentación. El vidrio es la estrella de su trabajo. Utilizan tecnologías de vanguardia, como el conformado al vacío y el soplado de vidrio, para crear formas y texturas increíbles.
Las colecciones de Bocci son una galería infinita de maravillas: cascadas de colgantes de vidrio 14.14, nubes relucientes de vidrio de Murano 14.3 o frágiles capullos de hilos de seda Nest.
Pero no se trata solo de los materiales. Bocci es una filosofía de la luz que crea ambiente, atmósfera y diálogo con el espacio. Y este es quizás el principal valor de la marca. Bocci no solo vende luminarias, vende emociones, nos hace mirar la luz y el espacio de una manera nueva y nos inspira a ser audaces y creativos.