En el corazón de Brianza, un lugar con centenarias tradiciones ebanistas, comenzó la historia de Flexform en 1959. Fundada por la familia Galimberti, la empresa siempre ha apostado por la calidad sin concesiones, el estilo atemporal y las tecnologías innovadoras.
Aquí no se persiguen las modas pasajeras, sino que se crea mobiliario atemporal que se convierte en herencia familiar transmitida de generación en generación.
Uno de los secretos del éxito de Flexform es su continua colaboración con talentosos diseñadores. Antonio Citterio, Carlo Colombo, Patrick Norguet, Cini Boeri… Sus creaciones se han convertido en auténticos iconos. La colección Groundpiece, que encarna la idea del confort modular, o el sensual superventas Feel Good, que ha regalado al mundo ingrávidos sofás de suaves cojines como nubes: cada pieza de Flexform es un himno al confort y a la elegancia.
Entre los modelos legendarios de Flexform, no puede dejar de mencionarse el icónico sofá Infinity, cuyo propio nombre habla de su confort ilimitado. O la acogedora butaca Eden, convertida en encarnación del relajado chic italiano. Y la mesa MGT, cuyo sobre parece flotar en el aire sostenido por una elegante estructura metálica, es un ejemplo de cómo la innovación y la tradición pueden crear una pieza de mobiliario verdaderamente única.
Pero Flexform no es solo diseño y materiales. Es una filosofía de vida que valora las tradiciones familiares, el respeto por la naturaleza y la búsqueda constante de la perfección. Cada detalle del mobiliario está pensado hasta lo más mínimo, cada costura está realizada a mano con amor y cuidado. Por eso el mobiliario de Flexform se convierte no solo en parte del interior, sino en un amigo, guardián de historias familiares y de serenas alegrías.