Knoll es una leyenda del mundo del mobiliario. Imagine una silla donde Ludwig Mies van der Rohe debatía sobre arquitectura, una mesa donde creaba Frida Kahlo, o una silla tulipán convertida en símbolo de la cultura pop. Todo eso es Knoll, la encarnación del diseño contemporáneo, la innovación y la calidad insuperable.
Fundada en 1938 por Hans y Florence Knoll, la compañía se sumergió de inmediato en el vibrante mundo del modernismo. No solo vendían muebles, creaban un estilo de vida. Hans, arquitecto de formación, comprendía la importancia del espacio y la funcionalidad. Florence, con su refinado gusto artístico, seguía las últimas tendencias y descubría a diseñadores con talento.
Fue la colaboración con leyendas del diseño lo que se convirtió en el sello distintivo de Knoll. Mies van der Rohe regaló al mundo la elegante silla Barcelona, convertida en símbolo del lujo ascético. Eero Saarinen creó la icónica Tulip Chair, que cautiva con su forma orgánica y su juguetona pata en forma de tulipán. Y Harry Bertoia creó ingrávidas esculturas de acero que se transformaron en la Diamond Chair.
El secreto del éxito de Knoll no reside solo en la colaboración con genios, sino en la búsqueda de la máxima calidad. La compañía utiliza los mejores materiales, como piel natural, madera, mármol y metal, sin hacer concesiones en la fabricación. El mobiliario de Knoll es una inversión que perdurará más de una generación y seguirá vigente durante años.
Knoll es una filosofía de diseño puro, funcionalidad meditada y calidad constantemente elevada. Es un mobiliario que se convierte en testigo de la vida, la creatividad y el éxito. Y, quizás, no haya mejor prueba de ello que el hecho de que las piezas de Knoll decoran no solo hogares privados y oficinas de moda, sino también museos, teatros de ópera e incluso los interiores de la Casa Blanca. Knoll es una historia de pasión, talento y deseo de llenar el mundo de belleza y placer.