






En 1865, Wilhelm Knoll sentó las bases de una dinastía del mueble al abrir su propio taller. Más tarde, en 1925, su hijo Walter, inspirado por las ideas de la escuela Bauhaus, dio un paso audaz: fundó una empresa independiente, Walter Knoll & Co. Fue en ese momento cuando comenzó la historia de la marca Walter Knoll, que aún hoy se considera el referente del mobiliario moderno.
Walter Knoll fue uno de los primeros en Alemania en introducir los principios de funcionalidad y concisión en el diseño de mobiliario. Sus sillones de la colección Prodomo están considerados los primeros ejemplos de mobiliario tapizado moderno. Líneas puras, una ergonomía cuidadosamente estudiada y el uso de materiales de alta calidad, como la piel natural y las maderas nobles, se han convertido en el sello distintivo de la marca.
La calidad alemana es, sin duda, la piedra angular de la filosofía de Walter Knoll. La empresa colabora únicamente con los mejores artesanos y emplea tecnologías innovadoras para el tratamiento de los materiales. Por ejemplo, en la producción de sus muebles se utilizan técnicas especiales de curtido de la piel que permiten que se mantenga suave y flexible durante muchos años.
Las estructuras de las piezas están realizadas en madera maciza, cuidadosamente secada y tratada con compuestos especiales para protegerla de deformaciones y de la humedad. El diseño de Walter Knoll es una armoniosa combinación de clasicismo atemporal y tendencias actuales. Reconocidos diseñadores de todo el mundo participan en la creación de sus colecciones. Entre ellos se encuentran Mies van der Rohe, Claudio Bellini, Piero Lissoni y muchos otros creadores legendarios. Cada diseñador aporta su toque único preservando al mismo tiempo el ADN de la marca: calidad impecable, confort y elegancia.
La colección Foster es un ejemplo elocuente de este enfoque. Los sofás y sillones de esta serie se distinguen por sus formas suaves y envolventes, que invitan a relajarse y disfrutar del descanso. Y las sillas y mesas de la colección Temno son la encarnación del minimalismo contemporáneo. Sus rigurosas formas geométricas, los materiales de alta calidad y una funcionalidad bien pensada hacen de esta colección la opción ideal para crear un espacio de trabajo elegante y funcional.
El mobiliario de Walter Knoll es una auténtica obra de arte, concebida para perdurar durante varias generaciones. Es una inversión en confort, calidad y una belleza que trasciende el tiempo.






En 1865, Wilhelm Knoll sentó las bases de una dinastía del mueble al abrir su propio taller. Más tarde, en 1925, su hijo Walter, inspirado por las ideas de la escuela Bauhaus, dio un paso audaz: fundó una empresa independiente, Walter Knoll & Co. Fue en ese momento cuando comenzó la historia de la marca Walter Knoll, que aún hoy se considera el referente del mobiliario moderno.
Walter Knoll fue uno de los primeros en Alemania en introducir los principios de funcionalidad y concisión en el diseño de mobiliario. Sus sillones de la colección Prodomo están considerados los primeros ejemplos de mobiliario tapizado moderno. Líneas puras, una ergonomía cuidadosamente estudiada y el uso de materiales de alta calidad, como la piel natural y las maderas nobles, se han convertido en el sello distintivo de la marca.
La calidad alemana es, sin duda, la piedra angular de la filosofía de Walter Knoll. La empresa colabora únicamente con los mejores artesanos y emplea tecnologías innovadoras para el tratamiento de los materiales. Por ejemplo, en la producción de sus muebles se utilizan técnicas especiales de curtido de la piel que permiten que se mantenga suave y flexible durante muchos años.
Las estructuras de las piezas están realizadas en madera maciza, cuidadosamente secada y tratada con compuestos especiales para protegerla de deformaciones y de la humedad. El diseño de Walter Knoll es una armoniosa combinación de clasicismo atemporal y tendencias actuales. Reconocidos diseñadores de todo el mundo participan en la creación de sus colecciones. Entre ellos se encuentran Mies van der Rohe, Claudio Bellini, Piero Lissoni y muchos otros creadores legendarios. Cada diseñador aporta su toque único preservando al mismo tiempo el ADN de la marca: calidad impecable, confort y elegancia.
La colección Foster es un ejemplo elocuente de este enfoque. Los sofás y sillones de esta serie se distinguen por sus formas suaves y envolventes, que invitan a relajarse y disfrutar del descanso. Y las sillas y mesas de la colección Temno son la encarnación del minimalismo contemporáneo. Sus rigurosas formas geométricas, los materiales de alta calidad y una funcionalidad bien pensada hacen de esta colección la opción ideal para crear un espacio de trabajo elegante y funcional.
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